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    March 22

    De la canonización de la cultura.

    En contra de lo que el título pueda sugerir no se trata de santificar libros, no. Ni siquiera de que la cultura vaya a ser elevada de la posición secundaria que en un mundo como el nuestro parece ocupar. Sólo es la confirmación de que lo único que importa es el beneficio por encima del enriquecimiento personal de los sufridos ciudadanos. La bibliotecas públicas van a tener que pagar un canon de 20 céntimos por libro prestado. Por libro prestado... En defensa de los autores, en contra de la lectura de sus obras. ¿A quién beneficia poner trabas a que los españolitos, ya de por sí reacios, se acerquen a la literatura?
    Os dejo con la pluma de Jose Luis Sampedro (la sonrisa etrusca, el río que nos lleva, sobre política, mercado y convivencia), autor y amante de la lectura en defensa de sus derechos. De los de la lectura. De los suyos:
     

     

    POR LA LECTURA

     
    Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un
    Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse,
    acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases
    porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca
    circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por
    amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus "clientes" éramos jóvenes y
    adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes
    por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickensy a
    Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

     
    Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo
    madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo
    recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón
    exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al
    principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servíade
    guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato
    mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por
    ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse
    un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la
    espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y veces
    también ellas quedaban prendadas.

     
    Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos:
    algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una
    simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.
    Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de
    Valencia.

     
    La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas
    esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos fue creada por
    iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado
    cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas
    peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a
    burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el
    conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la
    curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios
    de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han
    valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí,
    un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del
    libro.

     
    Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario,
    al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende
    obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en
    concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del
    préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada.

     
    En la vida corriente el que paga una suma es porque:
    a) obtiene algo a cambio.
    b) es objeto de una sanción.

     
    Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la
    adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por
    cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la
    lectura?

     
    Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?
    ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro vendido?
    ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?
    ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una
    fábrica regala muestras de sus productos?
    Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura?
    ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos?
    No entiendo a esa Europa mercantil.
    Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la
    labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

     
    Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor
    cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en
    diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

     
    ¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
    José Luis Sampedro

     

    20060531043558-libro[1]


    March 08

    A buen entendedor...

     
     
     
    "Moriría por tí, pero no mataría.
    Morir no me duele, morir... matar me lastima.
    Moriría por tí, pero no mataría.
    la inocencia que hay en tí ni a la rosa sus espinas.
    Morir, recuerdo morir, matar se me olvida".
     
    (Sínkope - Matar se me olvida)
     
     
    March 04

    Voto inútil

    Tengo los ideales de un lado y la cabeza del otro. No, no se trata del debate de anoche en el que parece que ZP le dio para el pelo al hombre de la niña, (que tuvo rachas de guiñar el ojo compulsivamente, ora al espectador ora a su rival). Se trata de mi voto pero no tiene nada que ver con lo que dijesen o dejaran de decir anoche los dos candidatos de los principales partidos (aunque insisto que Zapatero me gustó infinitamente más porque Rajoy, aparte de que me da mal rollo verle, no va a concencerme nunca de ciertas cosas).                                      

    O si, tal vez tenga todo que ver con eso... con que sólo haya dos opciones a las que poder votar sin que sea tirar el voto a la basura. El sistema electoral que tenemos no permite tener la representación que por número de votos le correspondería a formaciones como Izquierda Unida. ¿Qué nos queda entonces? Elegir entre lo que no te convence del todo y lo que no quieres ver ni en pintura. A unos días de que abran los colegios electorales (menos mal que este año me han cambiado y no tengo que votar en uno llamado General Mola...), me preguntaba si no sería posible que cada hombre tuviese un voto que valiese exactamente lo mismo que el de cualquier otro. El más manipulable voto rural (aún hoy en día) valdría lo mismo que el urbano, sería posible dar un voto de izquierdas de verdad, tal vez emergiese un centro que quitase fuerza a la extrema derecha refugiada en el PP... Claro está que no todos saldrían beneficiados (los nacionalismos) y que tocar las cosas que se instituyeron en la Transición parece complicado por la mitificación de un proceso político al que no se puede quitar mérito en su momento histórico, pero que no tiene, debe, ni puede ser intocable a partir del mismo momento en que la democracia está plenamente consolidada.

    Lo dicho, que mi debate tenía poco que ver con el cara a cara de anoche, que creo que va a haber que votar "contra" y no "a favor de", aunque los ideales se vayan por un lado el voto útil por otro. Dios... duele más escribirlo que pensarlo!! A ver que pasa el domingo. O a ver lo que no pasa...

     rajoy_vs_zapatero